El episodio 6 encuentra el corazón de la serie entre cuatro estómagos, el regreso de Raj y una decisión que transforma a Stuart en algo parecido a un héroe.

Esta reseña contiene spoilers del episodio 6.

Hay capítulos que hacen avanzar la historia. Este capítulo no es uno de esos. Por el contrario, consigue algo más importante: explicarnos por qué debemos seguir acompañando a sus personajes.

El sexto episodio de Stuart no salva al universo, titulado “Spoiler: Corn Is Delicious”, logra esto último, sin perder de perspectiva el avance. No es el capítulo más espectacular de la temporada, pero sí uno de los más importantes para Stuart.

La historia comienza exactamente donde terminó el episodio anterior. Stuart, Denise, Bert y Kripke llegan a un universo que, por primera vez, parece relativamente normal. No hay sacrificios, computadoras asesinas ni amenazas inmediatas. POR AHORA…

Hasta que Denise comienza a comerse una planta.

No tardan mucho en descubrir que, en este universo, los seres humanos evolucionaron de las vacas. Tienen cuatro estómagos, comen plantas y deben detenerse ocasionalmente para masticar otra vez su comida. Es absurdo, desagradable y exactamente el tipo de humor que la serie ha decidido abrazar. Y, hasta cierto punto eso me gusta.

El problema es que el chiste se extiende un poco más de lo necesario. La primera vez funciona. La segunda todavía provoca una sonrisa. Después, el episodio parece demasiado enamorado de ver a sus personajes masticando costantemente.

Aun así, detrás del chiste existe una idea interesante.

Después de visitar tantos universos peligrosos, Stuart encuentra uno en el que podría quedarse. No es perfecto, pero parece seguro. Allí podría continuar con su tienda, vivir con Denise y olvidarse de la responsabilidad de reparar el multiverso.

Incluso le propone que permanezcan juntos y habla de la posibilidad de casarse.

Mientras Stuart y Denise consideran comenzar una nueva vida, Bert y Kripke deciden continuar viajando. Como era de esperarse, su plan termina en un problema, con ambos atrapados en un vacío entre universos y con una máquina que no responde.

Entonces aparece Raj.

Su regreso no se utiliza solamente como otra referencia a The Big Bang Theory. Raj llega para advertir que las galaxias están desapareciendo y que aquel universo también terminará destruido.

La serie juega muy bien con la expectativa. Todo parece indicar que estamos ante la típica cuenta regresiva cinematográfica, hasta que Raj explica que todavía faltan entre 300 y 400 años para que ocurra el desastre. Stuart y Denise se ríen. Pues estarán muertos mucho antes.

Es agradable que Raj o cualquier otro personaje de la serie original aparezcan.

Este episodio toma una amenaza enorme y la convierte en una pregunta demasiado humana: si el mundo terminará cuando ya no estemos aquí, ¿realmente nos corresponde hacer algo? Ahí es donde el episodio deja de depender de los cuatro estómagos y comienza a encontrar su verdadero propósito.

Stuart descubre que su conexión con el incidente original lo convierte en la única persona capaz de reparar el multiverso. Él no pidió esa responsabilidad. Tampoco se considera un héroe. Durante gran parte de su vida ha sido el personaje que observa cómo otros viven grandes aventuras.

Ahora la aventura lo escogió a él.

Denise no intenta obligarlo. Simplemente le recuerda que ser héroe no significa tener poderes o estar preparado para salvar a todos. A veces comienza con tratar de mejorar la vida de otras personas.

Es una idea sencilla, pero funciona especialmente bien con Stuart.

La serie pudo escoger a Sheldon, Leonard o cualquiera de los personajes principales de The Big Bang Theory. En cambio, eligió al dueño de la tienda de cómics. Al personaje cansado, inseguro y acostumbrado a ocupar una esquina de la historia.

Precisamente por eso funciona.

Stuart decide abandonar la vida tranquila que pudo tener con Denise y continuar la misión. No porque de repente se haya convertido en el hombre más valiente del multiverso, sino porque entiende que ignorar el problema también sería una decisión.

El capítulo termina reuniendo nuevamente al grupo y enviándolo a otro universo. Esta vez, nadie necesita hablar: todos pueden escuchar los pensamientos de los demás. Es un cierre sencillo, pero abre posibilidades muy divertidas para el próximo episodio.

“Corn Is Delicious” no supera por completo la repetición de su chiste principal y la historia de Bert y Kripke queda relegada a mantener funcionando la trama. Sin embargo, el episodio consigue algo que la serie necesitaba.

Le ofrece una razón emocional a su título.

Stuart todavía no ha salvado el universo. Probablemente continuará fallando muchas veces antes de lograrlo. Pero, por primera vez, decidió que vale la pena intentarlo.

Y quizás eso sea lo más heroico que Stuart ha hecho hasta ahora.

Calificación: 3.5 de 5

¿Crees que Stuart finalmente está preparado para salvar el universo?

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~ Steve Jobs , 2002